sábado, 23 de junio de 2007

¡Que tal concha!

Recuerdo cuando en plena clase traté de recordar a un profesor(*) un tema que dejo pendiente la clase anterior, el tema yo lo había confundido y un compañero se acomidió recordarle mejor; era acerca de la mención que hizo en cierta clase de Macchu picchu y que sus alumnos rieron cuando lo pronunció, el tema así, eran las lisuras:
Después de comentar dicha anécdota comentó otra en la que una hermana suya en Venezuela escribió una carta en la que entre otras cosas decía que estaba fascinada por los pinchos y que se comía uno todos los días, la familia se escandalizó con la carta, hubo quien comentó (se daba a entender que lo leyeron varios a la vez) "como se ha maleado esta chica" pero luego al final de la misiva aclaraba que los pinchos son aperitivos parecidos al anticucho peruano.
El tema se siguió desarrollando en base a la semántica de las palabras, eran lisuras según el lugar y el significado dado, luego siguió comentando las distintas lisuras que usábamos contando significados , algunas anécdotas y comentarios personales sobre ellas tratando en lo posible de denotarlas de vulgares y absurdas, vimos así el famoso carajo que fue redimido entre otras cosas porque su uso denotaba emoción y porque fue pronunciado por Juan Velazco Alvarado en sus discursos ¡Viva el Perú Carajo!, no me acuerdo que dijo de la famosa palabra mierda, Concha de tu madre era absurdo pues las mujeres no tenían concha, hijo de puta era cobardía e infame pues era muy vil insultar a la madre de alguien, huevón significaba sonso, etc y muchos etcéteras . Captó toda nuestra atención pues ningún otro profesor se arriesgaba a hablarnos de estas cosas, terminó la clase y todos encantados, en los siguientes días se vieron algunos resultados de la clase, mis compañeros pronunciaban más lisuras y algunos resultaban un poco decepcionados de la confrontación que hacían con el uso de ellas, alcancé a escuchar cuando un alumno de otra clase dijo conch.. a un amigo y este le replicó ¿acaso las mujeres tiene concha?, la respuesta obvia ¡claro que si!, después de unos días el profesor nos increó el uso que hacíamos de las lisuras tras la clase (esta vez sin argumentos más que un regaño), con lo que calmó algo el asunto pero todo quedo allí, quedando más confundidos acaso con el tema....
Años después una amiga me hizo un comentario acerca de la clase y me hizo la pregunta ¿acaso las mujeres tenemos concha?, respondí solo en pensamiento "pues.. si", ya tenía más conciencia y sabía que cuando se dice concha en modo vulgar se hace referencia a la vulva, estamos en Perú.....
Otros añitos más y en la academia bromenado con un amigo de ser confianzudo, le dije ¡Que tal concha!, lo que ocasiono la impresión y burla de mis compañeros pues me tenían por muy tranquilo, la bulla era exagerada pues hacía referencia a su descaro era justo pues estamos en Perú....
Más y más años y en el descanso del trabajo tratamos con un compañero el tema de las lisuras, decía que las lisuras no son de por sí groserías y de estas últimas si debíamos de cuidarnos decirlas y/o recibirlas , las lisuras se podían usar con prudencia sin que indicara ignorancia o vulgaridad, repetía su padre: "se que mis hijos hablan lisuras y lo considero de lo más normal, pero ¡ay que las pronuncien en casa!".

Continuara.....

(*) Este profesor nos impresionaba en sobremanera por la pasión e intención que tenía de educar su experiencia me ayudó a comprender que con la pura voluntad no basta para ello.

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