martes, 19 de junio de 2007

El auto nuevo antes de graduarse

Un amigo precavido supo advertirme no soñar con tener un carro antes de graduarme, argumentaba una maldición que caía sobre los universitarios no graduados y especialmente para los estudiantes de ingeniería, decía que si uno conseguía un carro luego se vería terriblemente tentado a pasar el resto de sus días como taxista, no cualquier taxista sino un taxista de esos frustrados. Aunque esta maldición me hacía recordar aquellas en que los niños no bautizados corren el peligro de ser raptados por duendes, a veces ha servido de consuelo al ver un carro que debiera ser mío, "las uvas estan verdes" me digo y sigo mi camino.

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