Su llegada fue en aquel tiempo un signo de esperanza, y no tardó en ganarse a todos en la casa, al poco tiempo lo considerábamos parte de la familia, queríamos que nos obedeciera pero entiendase que era a mi padrastro a quien le debía obediencia, cuando el se iba recién podía dedicarse a nosotros , sus ocurrencias eran tales que uno podía quedarse con él todo el día, realmente no era muy inteligente (salvo algunas veces), a veces decía cada estupidez y en ocasiones uno era conciente de lo inutil que se volvía el tiempo a su lado, pero todo se lo perodonábamos , era tan entretenido....
Ella llegó después marcando otro hito en la historia de la familia, nos encariñamos también rápido con ella, era diferente del negrito en muchas cosas, era inteligente, y aúnque no a todos la entendían ni sabían como tratar con ella, le guardaban solemne respeto, por ello generalmente no todos estábamos pendientes de ella a la vez sino que le dedicaba el tiempo a cada uno a la vez (por lo general), estropeamos su estadía volviendola superficial, haciendo que sus apitudes las invirtiera en cosas futiles, aún así nos ayudaba a aprender cosas sobretodo a mi hermanito, y como con el negrito era dificila calcular el bien o mal causado por su compañía.
Ahi estaban, eran los engreidos de todos, la blanquita y el negrito; por desgracia muchas veces se les podía considerar "la alegría del hogar", con el cariño que les teníamos no nos dábamos cuenta o no queríamos darnos cuenta de todo lo que nos habían robado, de lo dañinos que podían ser dada nuestra mediocridad en aquellos tiempos.
Años después ellos se quedaron con el negrito (no me extraña), y yo me llevé a la blanquita que desdichada en un día trágico acabó en malas manos, su paradero ignoro y ya no guardo esperanza de verla nunca más. A mi familia nunca les conté de su terrible destino y hasta ahora me preguntan por ella, pidiendome que alguna vez la lleve a visitarlos, en un buen momento y con calma espero contarles la noticia.
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